Hace 17 años comenzó una transformación silenciosa, pero trascendental para el país. El Registro Nacional de las Personas (RENAP) dio el primer paso hacia una nueva era de identificación con la emisión del Documento Personal de Identificación (DPI), una tarjeta de policarbonato diseñada con altos estándares de seguridad, tecnología biométrica y confiabilidad.

Todo inició el 31 de diciembre de 2008. Seis jóvenes de 18 años, vecinos de Tiquisate, Escuintla, participaron en el plan piloto que marcó la historia: registraron sus datos biográficos, capturaron sus huellas y fotografía y, pocos días después —el 2 de enero de 2009— recibieron oficialmente su DPI. Así nació el documento que hoy acompaña a millones de guatemaltecos en cada trámite, en cada oportunidad y en cada paso importante de su vida.

En mayo de 2009 comenzó la entrega a nivel nacional. Solo ese año se imprimieron 699 mil 666 DPI. Cuatro años después, en 2013, la cifra ya se había duplicado, marcando además el fin de la Cédula de Vecindad y consolidando una nueva etapa para la identidad en Guatemala.

Hoy, millones de ciudadanos portan su DPI con orgullo. Más que una tarjeta, es la llave que abre puertas: acceso a servicios, a derechos, a participación y a oportunidades.